Proyecto Propio postula que la pobreza es un fenómeno del contexto donde nunca es pobre la persona propiamente tal, sino el hábitat y el territorio que como sociedad hemos construido para que los ciudadanos desarrollen sus proyectos de vida.

Pensamos que no podemos atribuirle a una persona una cuestión tan compleja y profunda como “la pobreza”, por eso partimos por definir que las personas en su dignidad nunca pueden ser determinadas como pobres, aún cuando sus condiciones materiales, culturales, territoriales o personales pudieran ser de extrema precariedad.

Proyecto Propio postula que la pobreza es un fenómeno del contexto donde nunca es pobre la persona propiamente tal, sino su entorno. Buscamos con esto que nuestra forma de trabajar sea entendiendo el contexto como el factor a intervenir, y no poner en “el pobre” el cambio.

Entender la pobreza desde esta perspectiva, nos permite involucrar a organismos públicos y empresas privadas no como actores caritativos, sino como responsables del contexto y, por lo mismo, actores claves para su desarrollo. De esta forma, consideramos que todos los involucrados son parte del contexto y, por tanto, corresponsables de la calidad de vida de las familias que lo habitan.

Nuestro enfoque de la solidaridad

Al construir este concepto de pobreza, se desarrolló un nuevo concepto de solidaridad. Entendemos la solidaridad como un acto de reconocimiento del otro como ser humano como tal, en su dignidad, historia y contexto particular. De ese modo, creemos que el primer acto de solidaridad es la construcción de simetría entre los distintos seres humanos, a partir de reconocernos como sujetos únicos que somos parte de un mismo conjunto.

No cabe la solidaridad como acto de superioridad ni tampoco como de alguien que todo lo sabe y que todo lo puede resolver.

Proyecto Propio se inserta en los barrios y comunidades para que sean ellos los que se involucren como protagonistas del desarrollo y transformación de sus territorios.